viernes, 8 de octubre de 2021

Berlín como experiencia


Hola a todos-as, somos Cristina, Andrea y Cristina de Educación Infantil. Esta experiencia de Erasmus nos ha enseñado en general a las tres a convivir entre nosotras, entre otras muchas cosas. También hemos tenido mucha suerte de venir a hacer  prácticas a un país donde la educación que tienen es de las mejores del mundo. Esto nos ha beneficiado mucho a la ahora de adquirir nuevos conocimientos y experiencias. Las escuelas al ser bilingües proporcionan nuevos idiomas y también aprendes mucho sobre otras culturas. 

Berlín es una ciudad muy internacional y con mucha diversidad, nosotras por desgracia hemos podido disfrutar de esto durante un corto periodo por la pandemia, pero ese tiempo hemos podido conocer la esencia de esta ciudad, viendo su historia a través de sus edificios y parques famosos.
Recomendamos esta experiencia de prácticas fuera de España ya que también es un aprendizaje a nivel personal al vivir fuera de casa. Al principio es algo chocante porque es un nuevo país, con una cultura e idioma diferente, pero después de un tiempo acabarás atrapado entre los diferentes lugares de Berlín desde el muro de Berlín hasta sus lagos y parques.
Aquí os dejamos una foto donde salimos las tres disfrutando en un parque de Berlín. 

Una mirada social de la animación sociocultural

¡Bonjouurr!! Somos Sara y Arian estudiantes Erasmus en Francia de Animación Sociocultural y Turística. Nosotras estuvimos durante tres meses (de marzo a junio) en la Asociación Centro de Beaumotte en la comuna de Beaumotte-Aubertans. Allí realizamos actividades de todo tipo muy enfocadas a la parte más social de nuestro ciclo. Nuestra experiencia y evolución fue totalmente ascendente. Al principio, nos costó mucho adaptarnos a la dinámica del centro y a sus actividades ya que era un tipo de animación totalmente desconocido. Sin embargo, poco a poco fuimos entendiendo las acciones que se realizaban y encontrando nuestro sitio allí, hasta al punto de verlo como nuestra casa. Allí convivimos con gente de todas las edades y de diferentes nacionalidades que te enriquecen tanto a nivel laboral como personal. Todos los sentimientos y todas las vivencias se intensifican mucho en Beaumotte y se disfruta y aprende de todos y cada uno de los momentos; tanto los buenos como los malos. Al final conseguimos un nivel de confianza con todas las personas que vivían con nosotras que es difícil conseguir en cualquier parte; convives día a día con aquellos y aquellas con las que trabajas. En conclusión, es una experiencia única de enriquecimiento y evolución en todos los sentidos que recomendamos encarecidamente. Nos fuimos sin nada y llegamos con una familia y un sitio al que siempre podremos volver.



Paola, integradora social. Erasmus con pandemia y el poder de rodearse de una red de apoyo

¿Cómo describir esta experiencia? ¿Cómo resumir todo lo ocurrido...? Es casi imposible, pero lo voy a intentar. 

En mi caso, la primera semana fue impactante, mi destino y el de mi compañera era Génova. Cuando llegamos hacía mucho calor y el sol nos dio la bienvenida. En cuanto, al trabajo, el italiano y la nueva forma de vida me tuve que ir adaptando poco a poco. Al principio me costaba, pero estaba contenta. 
Al mes de haber llegado me encontraba 100% a gusto y me rodeé de un círculo de personas que me aportaban mucho y a las que estoy muy agradecida, ya que a pesar de la situación de pandemia por la que estábamos pasando siempre se mantenían en la positividad y transmitían alegría. No se si es por que Génova es lo que produce en las personas (yo creo que sí). 
Y esa fue mi experiencia, el segundo y el tercer mes fueron geniales, además ya me desenvolvía con el italiano y sabía decir algo más que "ciao" (hola/adiós). Agradezco a todas las personas que pudieron hacer esto posible ya que gracias al trabajo que realizaron yo he podido vivir una experiencia maravillosa.



Antonella, integradora social. Del desánimo al entusiasmo absoluto

Para mi está experiencia va a ser inolvidable. Debo de reconocer que el primer mes fue duro. Por una parte, porque estaba sola de prácticas en una comunidad de menores en Génova y me costó adaptarme; y por otra porque habían muchas restricciones por el COVID-19 (no podíamos viajar a otra ciudades, bares y restaurantes estaban cerrados, los sitios turísticos no abrían…). A partir del segundo mes todo cambió. En cuanto al sitio de prácticas pude tener una mejor conexión con los niños y trabajadores. El desconocimiento del idioma me dificultaba un poco la comunicación. Sin duda, nunca olvidaré los lazos que conseguí crear con ellos y lo mucho que me han enseñado. Teniendo en cuenta que en Italia se trabaja en la intervención social de una forma algo diferente a lo que estamos acostumbrado en España, he podid ver otra perspectiva y llevarme otras formas de trabajar y hacer las cosas. Mi tutor de prácticas me daba libertad a planear lo que se me ocurriese con los niños además de conseguir que fuera a otra comunidad y a un centro de ocio durante los últimos meses haciendo que pudiera ver formas diversas de intervenir.

 

Por otra parte Génova es preciosa, la gente muy amable y bastante más parecido a
España de lo que pensaba. En cuanto se pudo viajar mi compañera de Erasmus en Génova y yo pudimos visitar Venecia, Verona, Chinqueterre, Milán…. Italia en general es bastante barata a comparación con otros países europeos por lo que lo hace bastante más asequible. Recomiendo totalmente esta experiencia, incluso con el hecho de que pueda resultar algo dura al principio.

jueves, 23 de septiembre de 2021

Comercio Internacional en Rumanía

Mi nombre es Paul, he sido estudiante de comercio internacional y he participado en el proyecto Erasmus en el curso 2021-2022. Mi país  de destino ha sido Rumania y la empresa fue GEFCO. Puede parecer un poco sorprendente pero es increíble la cantidad de alumnos que van a Rumanía de Erasmus. 
A lo largo de los 3 meses vividos allí he aprendido muchísimo sobre mi mismo: el hecho de trabajar en otro país, su gastronomía, su cultura, las personas de allí,  las costumbres, ¡y beben mucha cerveza!! , pero sí, ES UNA EXPERIENCIA QUE RECOMIENDO AL 100% Y ANIMO A QUE LO HAGAN ya no solo a este país en concreto si no a cualquiera. Para mi ha sido una experiencia única y merece la pena vivirla.
Y eso que no era el mejor año de la historia

Nuevas contrataciones de educadoras infantiles en Berlín y unas reflexiones sobre su trabajo allí

 Marina e Isabel fueron de las lanzadas. Incluso con la situación Covid se animaron a embarcarse en la aventura Erasmus. Aquí os dejamos su experiencia que ha finalizado con unos contratos en dos escuelas infantiles distintas. Ahora se enfrentan al reto del alemán (requisito que tienen que adquirir en un año para mantener la contratación). Estas son sus voces:

La experiencia profesional…


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Hablar de las escuelas infantiles en Berlín (coloquialmente llamadas “kita” )  es hablar de un concepto de la educación muy diferente al español.

Por ejemplo, yo (Marina) he podido conocer la metodología berlinesa, en la que se da gran importancia a la autonomía de les niños, incentivándola desde muy temprana edad. Al mismo tiempo, el acompañamiento emocional está siempre presente, si bien no se trata de un acompañamiento con muestras de afecto tan físicas como podemos encontrar en una escuela tradicional española, sino más bien de respetar los ritmos individuales de cada uno y lograr que los niños se sientan seguros y confiados para desarrollar al máximo sus capacidades y tener un desarrollo global óptimo. Aún no dejo de impresionarme cuando veo a las criaturas yendo solos al colegio a muy temprana edad o montando en patinete con 1-2 años. El hecho de que les educadores respeten la individualidad y atiendan a las necesidades de cada niñe, no sólo tiene un transfondo meramente pedagógico para la autonomía de cada niño, sino que se ve acentuado por la diversidad presente en esta gran ciudad. Berlín es un lugar que acoge todo tipo de personas y las invita a convivir en armonía y respeto. También hay una gran conciencia sobre hacer las cosas por une mismo. Por eso, hay  muchas personas berlinesas  que resultan muy independientes, diversas y seguras de sí mismas. Se trata pues, de una confluencia entre lo educativo y lo cultural, bebiendo uno de lo otro, que genera espacios para la infancia interesantes de observar y valorar. 


Para mi (Isabel) tuve la oportunidad de estar en una escuela con metodología Montessori. Fue una experiencia totalmente nueva el ver la gran autonomía que tenían los niños y las niñas al realizar los rituales que se llevaban a cabo. 

El ver cómo los educadores interactuaban siempre con un propósito, facilitando oportunidades y respetando los ritmos individuales de cada uno me hizo tomar una nueva mirada sobre la infancia la cual me gustaría conservar.

Una de las partes que más me llamó la atención es como se demuestra el afecto, siempre desde el respeto y el consentimiento de los niños o niñas.

Los niños y niñas en Alemania tienen una gran importancia a todos los niveles, son considerados el futuro del país por lo que siempre se procura su mayor bienestar. Esta mirada que se tiene sobre la infancia me parece fascinante e importante al mismo tiempo. Pienso que debería ser así en todas partes.

En cuanto al bilingüismo es muy interesante observar cómo evoluciona en los niños y niñas, lo rápido que lo aprenden y  cómo se adaptan fácilmente cuando desconocen el idioma, aun así también se puede observar como hay niños y niñas que no hablan los dos idiomas, aunque entiendan ambos, se sienten más cómodos hablando uno de los dos idiomas.

 

En cuanto a nuestra experiencia personal…


Tanto Isabel como yo decidimos buscar nuestro propio alojamiento. En mi caso, Marina, tuve suerte de encontrar una habitación en un piso de un matrimonio formado por un alemán (que habla español) y una chilena, ambos vegetarianos como yo, muy cerca de la kita y muy amigables. Conseguir una habitación en Berlín es muy complicado, así que me considero muy afortunada por todas las cosas que  me han hecho más fácil estar aquí. Incluso pudimos compartir paseos y actividades fuera de casa y me enseñaron un poco la ciudad, dentro de lo permitido por las restricciones del Covid-19. Vivir “sola” me ha permitido salir de mi zona de confort en un país muy diferente y superar miedos y autolimitaciones. No siempre ha resultado fácil, pero sin duda ha sido una experiencia que me ha hecho crecer y que quiero que continúe. Ahora me siento capaz de ir a casi cualquier lugar que me proponga. 

 

Yo, Isabel, encontré una habitación en un hotel que fue reformado debido al covid a una especie de residencia de estudiantes. Todas las personas que se encontraban aquí eran alemanas, pero eso fue una gran oportunidad para mejorar mi inglés y empezar a aprender un poco de alemán. En este punto ya se las palabras más utilizadas en mi kita y puedo entender el contexto de las conversaciones!!

Tuve mucha suerte de encontrar este lugar tan cerca de mi escuela y lleno de vida además de conocer una persona aquí con la que he trabado una bonita amistad. Me siento muy agradecida y contenta con esta oportunidad.

La situación con el corona no me frenó para tomar la decisión de venir aquí.

Berlín me enamoró desde un principio aún con todas las restricciones, y ver como ahora se abre poco a poco me motiva más a quedarme.

Evidentemente no todo son buenos momentos ni nada es perfecto, para mi fue muy difícil salir de mi zona de confort y encontrarme en un país con un idioma y cultura tan distintos, también el vivir por primera vez como era una experiencia laboral entre otras muchas cosas.

Aún con todo esto recomiendo la experiencia ya que te hace crecer y aprender muchas cosas nuevas.







lunes, 31 de mayo de 2021

¡Valientes!

Incluso con pandemia se han animado. El proceso fue largo: Conseguir una empresa que quisiera aceptarles, investigar los requisitos del país, estar dispuestos a hacer cuarentena, PCR 24 horas antes de salir, dificultad para encontrar alojamiento... Pero ahí están, felices, aprendiendo y viviendo una experiencia Erasmus bastante diferente a lo habitual, con menos movimiento, con muchos establecimientos cerrados, con un trabajo de crecimiento personal importante. Así están Quique, Sara y Ari (animadores socioculturales) en Francia, Antonella y Paola (integradoras sociales) en Italia, Paul (estudiante de comercio internacional) en Rumanía y Cristina Vicente, Cristina Díaz, Isabel, Marina y Andrea (educadoras infantiles) en Berlín y Sergio, Dani y Pablo (estudiantes de conducción de actividades en la naturaleza y enseñanzas socio deportivas. 

Pronto os podrán contar ellos y ellas en directo pero aquí van unas fotos